martes, 27 de noviembre de 2012

AMATEURISMO PARA TODOS Y TODAS


Por Hernán Skilki y Pablo Herszage

El deporte a partir del siglo XX se ha dividido en dos vertientes: el profesionalismo y el amateurismo.  Aquí se analizará el curso que ha tomado este último y las dificultades que tienen los deportistas para encarar las diferentes actividades.

            La palabra amateur deviene del francés y se lo utiliza para denominar a aquellas personas que realizan una rutina no profesional en cualquier área. Generalmente se relaciona su concepto con el de pasatiempo o hobby a pesar de que su etimología es distinta.

            En el mundo del deporte, el profesionalismo no aparece hasta mediados del siglo XX. De hecho, estaba mal visto recibir dinero a cambio de realizar alguna actividad competitiva. Un ejemplo de esto se refleja en la historia de Jim Thorpe, un americano considerado fenómeno en fútbol, beisbol, atletismo y baloncesto. Luego de ganar medallas de oro en pentatlón y decatlón en los Juegos Olímpicos llevados a cabo en Estocolmo de 1912, el comité olímpico descubrió que había cobrado como beisbolista antes de las competencias y se le retiraron los premios.

            Cien años después nos encontramos con deportistas como Michael Phelps, quien se especula tiene un patrimonio de 100 millones de dólares gracias a sus logros en natación. Pero Phelps hay uno solo y siguen habiendo nadadores que no reciben plata por hacer lo mismo.
            ¿Qué ha pasado en este último siglo?
 ¿Difiere la situación en cada país?
¿Cómo es la realidad en Argentina?

Futsal, pasión amateur

El futsal surge en 1986 cuando la Asociación de Fútbol Argentino organizó el primer campeonato. Participaron los equipos de Boca Juniors, Huracán, Independiente, Acassuso, Argentinos Juniors, Gimnasia y Esgrima La Plata, Racing, Yupanqui, Platense, River Plate, Atlanta, Fénix, Rosario Central y Newell´s Old Boys. Fueron campeones los santafesinos de camiseta azul y amarillo.
En la actualidad, teniendo en cuenta el ingreso de clubes no afiliados, hay 18 conjuntos en Primera División y 32 en el Ascenso.  Existen también torneos locales de futsal oficial en 17 ciudades del interior del país (Río Grande, Ushuaia, Río Gallegos, Mendoza, Rosario, Formosa, Gral. Madariaga, Partido de La Costa, Posadas, Puerto Iguazú, El Dorado, Santa Fe, Paraná, San Juan, Bariloche, Chascomús, Viedma).
Ricardo Yakoncic, presidente del club Newbery, asegura que la disciplina “tiene un mundial, Copa Libertadores, Torneo Nacional. Se está profesionalizando.”
A pesar de su crecimiento, este deporte sigue siendo amateur y los gastos son cubiertos por los clubes y los deportistas:en las instituciones grandes, de primera, como Boca, River y Pinocho, le empezaron a pagar a los jugadores. Los equipos de barrio todavía viven en el amateurismo”, cuenta Yakoncic. Y agrega: “Hay que pagar el fichaje de los muchachos, la inscripción, las entradas. La AFA realmente no aporta nada”. La difusión de los medios de comunicación también es muy poca: sólo Fox Sports les dedica una hora de programación los domingos a la mañana.
Otro aspecto que muestra el avance de esta disciplina es la paulatina incorporación de categorías inferiores. Ahora se juegan primera, tercera, cuarta, quinta, sexta, séptima, y octava división.
En números: los botines de futsal valen entre 600 y 800 pesos; las canilleras, 100 pesos. Sin contar la indumentaria que necesitan: medias largas, remeras y shorts.


Hándbol, realidades diversas

El hándbol es otro de los deportes amateurs que existen en Argentina. La selección comenzó a jugar a nivel mundial en el año 1923.
En el año 2012 consiguieron el logro más importante en la historia de este deporte: clasificaron a los juegos olímpicos que se disputaron en Londres  y obtuvieron su primera victoria en ellos. Además alcanzaron cinco veces el Campeonato Panamericano de Balonmano.
En nuestro país hay más de 50 equipos. Existen dos asociaciones importantes: Federación Metropolitana de Balonmano (FeMeBal)  y Asociación Sureña de Balonmano (ASBal). La que las agrupa es la Confederación Argentina de Handball.
A nivel económico no es un deporte barato. Para tener una idea: unas zapatillas adecuadas tienen un costo de aproximadamente mil pesos y la pelota, 250 pesos, sin contar los gastos de la ropa.
En el mundo la situación es bastante diferente: en España el jugador que menos recibe a cambio es 100 mil euros por año; en Francia cobran 27 mil euros por mes.

Vóley: Un panorama rodeado de contradicciones

El vóley es un deporte que convoca mucha cantidad de público y es uno de los pocos, junto con el hockey, en donde el género femenino tiene mayor participación que el masculino. En Argentina hay un nivel de vóley que se encuentra por encima de muchos países competitivos de Europa. Sin embargo, muy poco dinero se destina a éste en nuestro país. La Federación Argentina de Vóley presentó el balance final del año 2012 con un déficit de casi 250 mil pesos. Esto significa que los recursos que se utilizan para esta disciplina están siendo mal gestionados, a pesar de los logros competitivo y organizativo que tiene la Federación.

Según Gabriel Herszage, delegado de vóley del club Scholem Aleijem (uno de los más importantes a nivel amateur), ubicado en la calle Maturin 2440 en La Paternal, la actualidad del amateurismo en este deporte es crítica. La mayoría de las instituciones están cargadas con deudas, producto de la falta de socios y la compra de materiales, que muchas veces se hacen utilizando préstamos de bancos privados. Además, la situación edilicia requiere de modificaciones y arreglos que desemboca en nuevos pagos. A pesar de esto, señala que “el nivel deportivo y competitivo es cada vez mejor y la exigencia se asemeja a la de un deportista profesional”. En relación al financiamiento, Gabriel menciona algunos detalles interesantes: “en primer lugar hay que tener en cuenta que la cuota de los socios aportan el 65% del ingreso de los clubes. En segundo lugar, muchos reciben donaciones e ingresos por la venta de espacios publicitarios (tanto la camiseta como la cancha) que aportan un 30%. El último 5% viene de los contratos de los pases entre jugadoras que se hacen entre distintos clubes. El dinero se los quedan los establecimientos deportivos y el jugador solo obtiene el pase a otra categoría o equipo”.
Si se hiciera una comparación entre lo profesional y lo amateur en el voley se ejemplifica con el caso de la provincia de Catamarca: mantener al equipo, entre sueldos y viáticos, les genera un gasto que ronda entre tres y cinco millones de pesos al año. Los jugadores del equipo cobran entre 18 y 35 mil pesos por mes.
La situación en el resto del mundo es diferente: los sueldos que reciben los jugadores en Europa rondan entre los 12 a 20 mil euros por mes. El caso del equipo de vóley de Barcelona es asombroso: cobran entre 20 y 35 mil euros por mes, más los premios que reciben de los torneos que ganan.
A pesar de estas desigualdades, el vóley amateur en Argentina aspira a crecer y tiene una perspectiva optimista hacia el futuro. Las comisiones directivas de los clubes asumen el objetivo de lograr convocar un mayor número de socios para seguir con la enseñanza de este histórico deporte. 

Fútbol, una cuestión femenina

El fútbol femenino en Argentina es amateur y está organizado por la AFA. El 27 de Octubre de 1991 se disputó el primer Campeonato de Futbol Femenino, que contó con la presencia de ocho equipos y River Plate se coronó campeón.
El avance de este deporte se demostró en el 2003, cuando la Selección Argentina de Fútbol Femenino se clasificó por primera vez a la Copa Mundial Femenina de Fútbol (creada en 1991) y volvieron a hacerlo en el siguiente, en 2007. En ambas oportunidades fueron eliminadas en primera ronda.
Puesto que no hay liga profesional en la Argentina, casi todas las integrantes del seleccionado son jugadoras aficionadas. Su logro más importante es el primer lugar en el Campeonato Sudamericano de 2006 en Argentina.
La situación de Latinoamérica es contrastante: sólo Brasil ha desarrollado ligas femeninas de fútbol; y el campeonato argentino tiene buen nivel, pero cuenta con poco apoyo e interés.

Tanto nadar para…

La natación comenzó a practicarse en Argentina a partir de 1850 pero recién en la década del ´20 se transformó en popular, impulsado por varios hitos: el cruce del Canal de la Mancha, realizado por Enrique Tiraboschi; el paso del Río de la Plata, logrado por Lilian Harrison, ambos en 1923; y la medalla de oro obtenida por Alberto Zorrilla en los Juegos Olímpicos de 1928.
La participación de la mujer en este deporte fue novedosa: la única integrante de sexo femenino en los Juegos Olímpicos de Berlín 1935, Jeanette Campbell, obtuvo una medalla de plata.
La Confederación Argentina de Natación, fundada en la década de 1970, está trabajando intensamente en la cuestión de los deportistas amateur, y en 2012 son más de 2500 los atletas federados.
¿Cuánto cuesta nadar profesionalmente? Los deportistas necesitan dos o tres sungas para entrenar por año, que tienen un costo de 200 pesos; las antiparras valen 200 pesos y deben comprar dos: unas claras y otras espejadas, para el sol; el gorro para correr sale 150 pesos, y para entrenar, $90; y las mayas para competir cuestan 1500 pesos, y duran entre seis y doce meses, dependiendo de la competencia.

El deporte, una forma de vida

Alberto Santiago es entrenador del equipo nacional de natación. Pertenece al proyecto “Detección y Desarrollo de Talentos Deportivos” y dedicó su vida al deporte.
Comenzó en el club Independiente como nadador infantil y llegó a ser corredor de primera categoría. Entre sus logros se encuentra el Campeonato Nacional en espalda y el Campeonato Argentino en Aguas Abiertas.
A los 24 años empezó a competir en el circuito mundial de aguas abiertas, que llegó a estar quinto en el ranking mundial.
Trabajó como ayudante de técnico en Independiente en la década del `70 y en el `80 asumió como jefe de equipo, hasta 2004, año en que se va del club porque “no había proyecto. Si el proyecto no vale la pena no voy a perder tiempo de mi vida en eso”. En este momento recibe el llamado del profesor Osvaldo Arsenio, uno de los directores de la Secretaria de Deportes, convocándolo para dirigir el programa ya nombrado.
Actualmente entrena a seis nadadores. El más conocido es Martín Pereyra, que clasificó a los últimos Juegos Olímpicos. También están Martín Naidich y Esteban Paz, fondistas con logros a nivel panamericano; Facundo Miguelena, el mejor pechista nacional de 200 metros; Manuela Morano y Belén García Nuñez, que pertenecen al seleccionado nacional; y Joaquina Salgado, medallista en el último sudamericano juvenil.
“Ellos cobran becas de parte de la Secretaría de Deportes y del ENARD (nota del editor: Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo); pero no viven de lo que hacen. Si es por la dedicación, son ultra profesionales, porque se dedican plenamente a esto. El dinero de las becas lo usan en suplementos, en ropa de competencia y en viajes”, cuenta Santiago.
A pesar de que el proyecto es financiado, la situación no es tan sencilla en el día a día: “El material que uso lo compro yo. Porque si espero que me lo dé el Estado, con toda su burocracia, tarda un montón. Igual no me quejo, porque lo que ha hecho la Secretaría de Deportes con Claudio Morresi a la cabeza, el profesor Arsenio y el ENARD es meritorio. Siempre voy a trabajar y poner el hombro porque han hecho y hacen muy buenas cosas, pero lo que no me dan me lo proveo, y allí saco ventaja a los demás entrenadores”.
Él comanda todas las rutinas que desarrolla el equipo, está con los nadadores constantemente: “Tengo que ser más que entrenador, escucharlos, acompañarlos, compartir los triunfos y, sobre todo, las derrotas. Es imprescindible, lo hago con mucho placer. Son como mi familia, los adoro particularmente. De hecho, cuento con un psicólogo que me ayuda”.
El resumen de lo que representa el esfuerzo que puede llegar a realizar alguien en el deporte es la experiencia que comparte: “Ser entrenador de natación en este país implica un gran sacrificio personal. No creo que nadie quiera dejar a su familia por tener un campeón. Yo ya lo hice: vivo solo y mi hija también, no tengo familia y no me interesa. En otro medio u otro país tienen el apoyo suficiente detrás para que, si hay que hacer algo de biomecánica, se crea; si alguien viene llorando, se lo manda al psicólogo. En esta disciplina siempre tenés que estar vos. La entrega es permanente, sino, no funciona. Y mientras vea que mis deportistas me responden con resultados o intensidad a lo que les propongo,  yo hago el esfuerzo.”

-       ¿Por qué lo haces?
-       Estudie en la escuela y universidad públicas, y es una manera de devolverle a mi patria todo lo que me dieron.  El reconocimiento lo encuentro cuando me voy a dormir. Hago lo que hago por la satisfacción de hacerlo, me gusta, me llena e intento siempre que las cosas salgan bien. Mi mayor dicha es que fui a los Juegos Olímpicos de 2012 porque trabajé por alcanzarlo, me lo merecía. Algunos van colgados.


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