jueves, 13 de diciembre de 2012

El “Deporte Golondrina”: ¿Es perjudicial?


Por Juan Pablo Humani y Jonathan Benmaor

Botellas de agua mineral de todas las marcas y tamaños pasan de los proveedores a los kioskos y de éstos casi sin escalas a manos de una gran cantidad de personas que, junto con la llegada del calor (y del verano), comienzan el consumo masivo de ese líquido transparente tan sencillo, pero a la vez tan vital para el ser humano: el agua. Casi al mismo tiempo los gimnasios abren generosamente sus puertas transparentes para inundarse de “deportistas de temporada” vestidos para la ocasión. Esos olvidadizos (o no) personajes que recuerdan meses antes de irse de vacaciones que su cuerpo acarrea un lastre por demás incómodo traducido en kilos de más de los cuales podrán deshacerse en algunos casos en ese corto lapso pero…

            Hacer ejercicio estimula y desarrolla movimientos musculares y se incitan movimientos metabólicos que son útiles y beneficiosos para la vida cotidiana de cualquier persona. Toda actividad física debe ser, en lo posible y de acuerdo a las posibilidades, practicada de una forma constante o de lo contrario eso no va a afectar exitosamente al sistema metabólico. Comenzar con la rutina de quemar calorías aceleradamente implica al cuerpo un desgaste y esfuerzo que no está acostumbrado a hacer. Con seguridad esta práctica traerá consigo lesiones y dolores musculares que obligaran, de todas formas, a parar con la actividad de turno tal vez frustrando aún más a su practicante.

            Algunos deportes, en particular amateurs, han crecido en convocatoria últimamente. Unas veces ayudados por la masividad de algún deportista de moda y otras como modo constante de entrenamiento por parte de personas que, quieran o no dedicarse a ellos, los practican, semana tras semana y esto no es casualidad. Guillermo Zanardo, médico traumatólogo y deportólogo con un pasado en el Club Atlético Tigre, coincide con respecto a que “está comprobado que como actividad física, la natación, es el deporte más completo. La funcionalidad de los órganos que se utilizan y los músculos que se ejercitan es mayor que en otros deportes. El deportista utiliza a la vez su torso, brazos, piernas, la parte abdominal y la espalda. También el entrenamiento de boxeo es muy completo, porque se realiza mucho ejercicio aeróbico de piernas y brazos principalmente. Está comprobado que en esas dos disciplinas es donde más se utiliza de forma simétrica y pareja todos los músculos”.

Ambos deportes son los más recomendados, también para chicos que tienen problemas de columna desde muy pequeños. De esta manera se genera desde temprana edad un trabajo equilibrado muscular y con el desarrollo se intenta evitar ciertas enfermedades de la espalda como escoliosis o patologías varias. Así el cuerpo crece de manera conjunta y armoniosa.

Aunque todos los deportes son recomendados para un mejor estado físico y mental, no en todos se realizan prácticas simétricas como en los mencionados. Se podría citar ejemplos de exponentes de tenis, de béisbol o de básquet, donde se utiliza un brazo dominante, el cual se ejercita de manera más intensa produciendo, no solo física, sino también visiblemente un crecimiento muscular desproporcionado. De la misma manera se producen una vasta cantidad de lesiones reiteradas y, puntualmente, en los mismos sitios conforme sea el deporte practicado. “El sacador de tenis tiene lesiones de codo y de muñeca en su mano dominante. El voleibolista practica 50 saques de profundidad con un brazo sólo y allí se producen las lesiones. En el fútbol hay mayor variedad por el contacto, pero la mayoría de las lesiones son de tobillo o de rodillas”.

A la hora de elegir la actividad a realizar puede ser extremadamente fructífero pensar en todo lo dicho con antelación. Si usted es uno de esos perezosos, consumidor de agua o, simplemente, se acordó que debía hacer un deporte cuando la línea roja del termómetro pasó los 28°, la recomendación es que: en primer lugar, visite a su médico de cabecera para que le dé el visto bueno para comenzar y en segundo lugar empiece, si esa es su motivación, pero haga el enorme esfuerzo de perseverar cuando esa misma línea roja comience a descender gradualmente.

“Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 no se nos pueden escapar”


Por Lara Tapia Arrigoni y Leonel Paz

El equipo nacional de natación comandado por Alberto Santiago se entrena doble turno diariamente en las instalaciones del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD). El entrenamiento es muy exigente pero los nadadores tienen un sueño: colgarse una medalla olímpica.

“¿Tenés 22 años y querés que yo me tire a la pileta antes que vos? Aflojá con la charla y vamos”, lo chicanea Juan Martín Pereyra, nadador olímpico argentino, a Esteban Paz, futura promesa nacional, momentos antes de comenzar con el entrenamiento matutino.
El sol está ausente el 6 de septiembre. La ciudad sufre por segundo día consecutivo un temporal con lluvias contantes y temperaturas muy bajas, sin embargo esto no disminuye ni suspende las exigencias y rigurosidades del entrenamiento de natación que se produce diariamente en el CeNARD que se encuentra ubicado en Crisólogo Larralde 1050, en el barrio de Núñez.

Allí se encuentran puntualmente a las 8 Esteban Paz, Facundo Miguelena, Martín Naidich, Manuela Morano y Belén García Nuñez, nadadores de alto rendimiento y grandes apuestas de la natación argentina a mediano plazo y Alberto “El Colo” Santiago, actual entrenador y encargado de la dirección del proyecto Detección y Desarrollo de Talentos Deportivos. Recorren juntos los cien metros que separan la entrada al edificio del gimnasio, ubicado  sobre el ala izquierda del establecimiento. Ninguno de ellos se alarma al escuchar tiros a lo lejos que rompen la armonía de esta fresca mañana, a diferencia de cualquier individuo que desconozca cerca que está el Club Tiro Federal. 

Son las 8:18 y las barras comienzan a cargarse con pesas, el equipo está en el gimnasio a punto de comenzar el entrenamiento muscular específico de cada uno. Se apunta a zonas corporales concretas: hombros, espalda, brazos, piernas y pecho y los trabajos deben desarrollarse adecuada y sistemáticamente a través de ejercicios aeróbicos y anaeróbicos. En un ambiente distendido y de compañerismo, el conductor de este grupo hace anotaciones en una planilla que sostiene en sus manos y da indicaciones personificadas constantemente. Nada se le escapa, ni descuida en ningún momento a sus dirigidos. “Agregale 20 kilos más. No te lo tengo que decir yo, te tenés que autoexigir”, le dice “El Colo” a Facundo Miguelena, quien aparta la vista del aparato para recibir la sugerencia. “En 15 minutos los veo en el agua” son las últimas palabras de Alberto Santiago que sale del gimnasio rumbo al natatorio Jeannette Morven Campbell.

Quince minutos pasaron de las 9 y el grupo camina hacia el fondo del predio. A la derecha, las plateas rojas y blancas del Estadio Monumental del Club Atlético River Plate son los únicos colores que resaltan en esta mañana gris y lluviosa.

Mientras los nadadores se dirigen al vestuario a prepararse para las siguientes dos horas y media de entrenamiento en el agua, su entrenador se distiende con los guardavidas. El mate va y viene. “Los objetivos de cada uno son distintos. Pero la meta final, al que todos quieren llegar es la misma: los Juegos Olímpicos. Cuando se tiran al agua hacen lo que pueden y se matan. Eso te lo aseguro”, nos confiesa Alberto Santiago. El guardavida pasa el mate y agrega: “No cualquier persona puede ser nadador. Hay que nadar tanta cantidad de metros durante tanto tiempo”.

El olor a cloro y la elevada temperatura producto de la climatización de la pileta hace abandonar las camperas, los buzos y las bufandas que resguardaban del frio. Los nadadores se zambullen en una de las dos piletas de 50 metros que existen en el país y comienzan a entrar en calor. Cada uno separado por un andarivel y concentrado en el estilo en el que se destaca. Nadan entre doce y catorce mil metros por día, equivalente a 35 mil kilómetros al año, ósea dos kilómetros menos que la distancia que separa Ushuaia de La Quiaca.

A pesar del alto nivel de rendimiento y competición, el ambiente continúa distendido. La fortaleza parece ser “el aguante” mutuo para sobrellevar esta manera de vivir. A pesar de que la natación es un deporte primordialmente individual se destaca aún más este clima que se percibe. “¿Estás cansado que ya te querés ir a dormir la siesta? ¿Qué te quedaste haciendo anoche?”, bromea Martín Naidich con una mirada cómplice a Facundo Miguelena.

Es el mediodía y el primer turno de entrenamiento en el agua  finalizó. Luego de pasar por los vestuarios, todos se dirigen hacia el comedor, ubicado a 80 metros del natatorio, para compartir el almuerzo y recuperar energías para el segundo turno que los espera y así continuar con su rutina diaria. “Esto es así todos los días. Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 no se nos pueden escapar”, afirma Esteban con una voz motivada y cargada de ilusión.

“En Argentina tenemos que aprender a tirar todos para el mismo lado”


Por Betania Supertino y Bárbara Sarroca

Sacrificio, dificultades y perseverancia son algunos de los condimentos que sazonan la rutina de cualquier deporte. Pero cuando la disciplina a la que los deportistas dedican su vida no es de las más populares y no goza del apoyo adecuado de los organismos estatales y supranacionales estas especias la vuelven demasiado picante, casi indigerible. Sin embargo, el amateurismo cuenta con personas que convierten este desafío en su cotidianidad. Florencia Quiñones tiene 26 años y llegó a Buenos Aires desde Oncativo, Córdoba, a los 18 años, para convertirse en futbolista. Con mucha voluntad, y sobre todo talento, saltó las barreras de un juego machista para llegar al máximo nivel de competencia internacional. En la siguiente entrevista cuenta cómo fue el camino que la llevó a ser la primera argentina en entrenar en el club de Lionel Messi y cumplir el sueño de muchos, y muchas.

¿Cómo te iniciaste en el fútbol?
Empecé a los cuatro años porque lo seguía a mi papá que lo practicaba, creo que deben ser sus genes, iba a todos lados con él y sus compañeros me hacían atajar. Después arranqué de chiquita con el baby fútbol en el club Los amigos, donde estuve cinco años, y luego empecé a hacerlo en inferiores: cuatro años en el Club Deportivo y Cultural Unión, y dos en el Club Atlético Juárez Celman. Después tuve que irme a Buenos Aires para poder seguir jugando, ya que con varones no lo podía hacer más. Entonces me mudé, para comenzar a competir en el torneo de fútbol femenino de la AFA, en San Lorenzo de Almagro.

¿Qué dificultades encontraste en tu carrera?
Hay que pelearla un montón, luchar contra diez mil situaciones. Y otro obstáculo tal vez haya sido el no poder estudiar, porque era demasiado sacrificio, y más estando lejos de la familia, que no dispones de todo a tu alcance, porque estás en un alojamiento donde no contás con muchas comodidades. No es tu casa y lo que traes lo tenés que llevar de nuevo.

¿Cómo les pagan a las jugadoras en los clubes y en la selección?
Si se les pagara sería más fácil hacer la comparación (risas). No es suficiente ni para los gastos de transporte de una semana. En San Lorenzo la forma de pago era mensual, desde la pretemporada hasta que terminaba el torneo, aunque siempre muy atrasada. En la selección era por semana de entrenamiento, pero si faltabas algún día te lo descontaban. Si te lesionabas ahí sí te seguían pagando, pero si te rompías en el club no podías ir, por lo tanto no cobrabas. Es imposible vivir del fútbol en Argentina.

¿Qué diferencias encontrás entre el fútbol femenino argentino y el español? Muchísimas.  Acá, en España, se hace un calendario anual y no se suspende ningún partido. En infraestructura si comparo con el Barcelona la diferencia es inmensa, pasa que es un club muy grande. Habiendo viajado a otras ciudades noté que las canchas son todas de sintético. El césped artificial hace que los partidos no se suspendan por no querer arruinar la cancha, como pasa en Argentina, que son de pasto natural o tierra. Además todos los equipos viajan con sus kinesiólogos y siempre están a disposición de las jugadoras, nos tratan como se debe. En el Barça sos como uno más, no hacen diferencias por ser mujer y te contienen mucho.

¿Qué crees que puede aprender el fútbol femenino argentino del  europeo?
Mucho, desde la organización hasta la forma de entrenar. En España se ve buen juego, no tan físico como en Argentina. También deberíamos aprender un poco en cuanto al trato a las deportistas, y a tirar todos para el mismo lado, con respecto a los que están más arriba y manejan las cosas.

¿Crees que puede llegar a ser profesional en Argentina?
 La verdad, no creo, porque es una sociedad muy machista y además nadie se la juega en invertir en algo que no genera ganancias. En realidad no se sabrá si puede dar dinero si ninguno prueba ponerle plata. Pero lo veo muy utópico.

El principio del cambio


Por María Liz Siccardi y Pablo Rocha

El 25 de noviembre de 2009 la Cámara de Diputados de la Nación otorgó media sanción a la ley 26.573, que había sido presentado por la Secretaría de Deportes de la Nación y el Comité Olímpico Argentino. Una semana después, el 2 de diciembre, fue aprobada con 55 votos a favor en el Senado y promulgada el 21 de diciembre del mismo año por el Poder Ejecutivo Nacional. Esto dio lugar a la creación del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), que contó con un acto oficial en Parque Norte donde Cristina Fernández de Kirchner dio un discurso alusivo donde se encontraban presentes los principales impulsores del proyecto. En un informe especial del canal de televisión C5N, Gerardo Werthein - presidente del comité olímpico nacional - declaró que el proyecto representa, en líneas generales, “la dignidad de los deportistas”.

Así, en 2010, y bajo el lema “Un logro en equipo”, la entidad comenzó a funcionar como una estructura no estatal de gestión mixta, en la que el Estado y la organización privada colaboran en beneficio del deporte de alto rendimiento. Su objetivo es gestionar y coordinar apoyos económicos específicos para dar soporte en el entrenamiento y la capacitación de los atletas y promover el deporte nacional. Actualmente, la entidad cuenta con 1.659 becas asignadas, que incluyen deportistas de elite, juveniles y miembros del equipo técnico.

Sin dudas su función principal es de índole económica. No solo asigna becas a deportistas con el objetivo de que ellos puedan dedicar la mayor parte de su tiempo al entrenamiento y no tengan que preocuparse por conseguir el dinero para poder hacerlo, también complementa los subsidios entregados por la Secretaría de Deporte de la Nación para solventar los gastos que demanda la participación en competencias deportivas internacionales. Tanto los honorarios de entrenadores, técnicos y especialistas en ciencias vinculadas al deporte de alto rendimiento, como los elementos necesarios para la formación de los deportistas son afrontados por este ente.
El ENARD garantiza la cobertura médico asistencial de los deportistas y las personas que colaboran con su entrenamiento y solventa los costos de mantenimiento del laboratorio de control de doping.
Por fuera del aspecto financiero se encarga de arbitrar medidas orientadas al apoyo de los deportistas paralímpico e implementa planes, programas, proyectos y acciones a través de unidades ejecutoras públicas o privadas.

Para financiar esta iniciativa, la ley prevé un sistema basado en el aporte del 1% de todos los abonos que las compañías de telefonía celular facturen de sus clientes. Además, contempla un subsidio del estado que debe, preferentemente, provenir de los ingresos generados por el impuesto al juego. Su presupuesto actual ronda los 15 millones de pesos mensuales.

Dos años después de su creación, lleva invertidos más de 200 millones de pesos en becas, entrenadores, cuerpo técnico y demás gastos vinculados a la preparación de los deportistas para las competencias internacionales: equipamiento, cobertura médica y la organización de diversos torneos a nivel nacional.

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fueron la primera prueba de fuego luego de la creación y los resultados allí obtenidos resultaron realmente alentadores para el deporte nacional de alto rendimiento. A esta competencia clasificaron competidores en 25 disciplinas por primera vez en la historia y se obtuvieron cuatro medallas y diez diplomas en distintos deportes, esta es la mejor seguidilla de resultados de los últimos 50 años para Argentina. 

Al finalizar esta competencia con una medalla de oro el taekwondista Sebastián Crismanich declaró a la agencia de noticias Telam "El Enard me salvó la vida deportiva y mi futuro porque de la mano de lo que conseguí hoy se me van a abrir muchas puertas para que pueda cumplir mis objetivos y mis sueños que tengo fuera de lo deportivo".