Por Hernán
Skilki y Pablo Herszage
El deporte a partir del siglo XX se ha dividido en dos vertientes:
el profesionalismo y el amateurismo.
Aquí se analizará el curso que ha tomado este último y las dificultades
que tienen los deportistas para encarar las diferentes actividades.
La palabra amateur deviene del francés y se lo
utiliza para denominar a aquellas personas que realizan una rutina no
profesional en cualquier área. Generalmente se relaciona su concepto con el de
pasatiempo o hobby a pesar de que su etimología es distinta.
En el mundo del
deporte, el profesionalismo no aparece hasta mediados del siglo XX. De hecho,
estaba mal visto recibir dinero a cambio de realizar alguna actividad
competitiva. Un ejemplo de esto se refleja en la historia de Jim Thorpe, un
americano considerado fenómeno en fútbol, beisbol, atletismo y baloncesto.
Luego de ganar medallas de oro en pentatlón y decatlón en los Juegos Olímpicos
llevados a cabo en Estocolmo de 1912, el comité olímpico descubrió que había
cobrado como beisbolista antes de las competencias y se le retiraron los
premios.
Cien años después
nos encontramos con deportistas como Michael Phelps, quien se especula tiene un
patrimonio de 100 millones de dólares gracias a sus logros en natación. Pero Phelps
hay uno solo y siguen habiendo nadadores que no reciben plata por hacer lo
mismo.
¿Qué ha pasado en
este último siglo?
¿Difiere la situación en cada
país?
¿Cómo es la realidad en Argentina?
Futsal,
pasión amateur
El
futsal surge en 1986 cuando la Asociación de Fútbol Argentino organizó el
primer campeonato. Participaron los equipos de Boca Juniors, Huracán,
Independiente, Acassuso, Argentinos Juniors, Gimnasia y Esgrima La Plata,
Racing, Yupanqui, Platense, River Plate, Atlanta, Fénix, Rosario Central y
Newell´s Old Boys. Fueron campeones los santafesinos de camiseta azul y
amarillo.
En la
actualidad, teniendo en cuenta el ingreso de clubes no afiliados, hay 18
conjuntos en Primera División y 32 en el Ascenso. Existen también torneos locales de futsal
oficial en 17 ciudades del interior del país (Río Grande, Ushuaia, Río
Gallegos, Mendoza, Rosario, Formosa, Gral. Madariaga, Partido de La Costa,
Posadas, Puerto Iguazú, El Dorado, Santa Fe, Paraná, San Juan, Bariloche,
Chascomús, Viedma).
Ricardo
Yakoncic, presidente del club Newbery, asegura que la disciplina “tiene un
mundial, Copa Libertadores, Torneo Nacional. Se está profesionalizando.”
A pesar
de su crecimiento, este deporte sigue siendo amateur y los gastos son cubiertos
por los clubes y los deportistas: “en las instituciones
grandes, de primera, como Boca, River y Pinocho, le empezaron a pagar a los
jugadores. Los equipos de barrio todavía viven en el amateurismo”, cuenta
Yakoncic. Y agrega: “Hay que pagar el fichaje de los muchachos, la inscripción,
las entradas. La AFA realmente no aporta nada”. La difusión de los medios de
comunicación también es muy poca: sólo Fox Sports les dedica una hora de
programación los domingos a la mañana.
Otro
aspecto que muestra el avance de esta disciplina es la paulatina incorporación
de categorías inferiores. Ahora se juegan primera, tercera, cuarta, quinta, sexta,
séptima, y octava división.
En
números: los botines de futsal valen entre 600 y 800 pesos; las canilleras, 100
pesos. Sin contar la indumentaria que necesitan: medias largas, remeras y
shorts.
Hándbol, realidades diversas
El hándbol es otro de los deportes
amateurs que existen en Argentina. La selección comenzó a jugar a nivel mundial
en el año 1923.
En el año 2012 consiguieron el logro
más importante en la historia de este deporte: clasificaron a los juegos
olímpicos que se disputaron en Londres y
obtuvieron su primera victoria en ellos. Además alcanzaron cinco veces el
Campeonato Panamericano de Balonmano.
En nuestro país hay más de 50 equipos.
Existen dos asociaciones importantes: Federación Metropolitana de Balonmano (FeMeBal)
y Asociación Sureña de Balonmano (ASBal).
La que las agrupa es la Confederación Argentina de Handball.
A nivel económico no es un deporte
barato. Para tener una idea: unas zapatillas adecuadas tienen un costo de
aproximadamente mil pesos y la pelota, 250 pesos, sin contar los gastos de la
ropa.
En el mundo la situación es bastante
diferente: en España el jugador que menos recibe a cambio es 100 mil euros por
año; en Francia cobran 27 mil euros por mes.
Vóley: Un panorama rodeado de
contradicciones
El vóley es un deporte que convoca
mucha cantidad de público y es uno de los pocos, junto con el hockey, en donde
el género femenino tiene mayor participación que el masculino. En Argentina hay
un nivel de vóley que se encuentra por encima de muchos países competitivos de
Europa. Sin embargo, muy poco dinero se destina a éste en nuestro país. La
Federación Argentina de Vóley presentó el balance final del año 2012 con un
déficit de casi 250 mil pesos. Esto significa que los recursos que se utilizan
para esta disciplina están siendo mal gestionados, a pesar de los logros
competitivo y organizativo que tiene la Federación.
Según Gabriel Herszage, delegado de
vóley del club Scholem Aleijem (uno de los más importantes a nivel amateur),
ubicado en la calle Maturin 2440 en La Paternal, la actualidad del amateurismo
en este deporte es crítica. La mayoría de las instituciones están cargadas con
deudas, producto de la falta de socios y la compra de materiales, que muchas
veces se hacen utilizando préstamos de bancos privados. Además, la situación
edilicia requiere de modificaciones y arreglos que desemboca en nuevos pagos. A
pesar de esto, señala que “el nivel deportivo y competitivo es cada vez mejor y
la exigencia se asemeja a la de un deportista profesional”. En relación al
financiamiento, Gabriel menciona algunos detalles interesantes: “en primer
lugar hay que tener en cuenta que la cuota de los socios aportan el 65% del
ingreso de los clubes. En segundo lugar, muchos reciben donaciones e ingresos
por la venta de espacios publicitarios (tanto la camiseta como la cancha) que
aportan un 30%. El último 5% viene de los contratos de los pases entre
jugadoras que se hacen entre distintos clubes. El dinero se los quedan los
establecimientos deportivos y el jugador solo obtiene el pase a otra categoría
o equipo”.
Si se hiciera una comparación entre lo
profesional y lo amateur en el voley se ejemplifica con el caso de la provincia
de Catamarca: mantener al equipo, entre sueldos y viáticos, les genera un gasto
que ronda entre tres y cinco millones de pesos al año. Los jugadores del equipo
cobran entre 18 y 35 mil pesos por mes.
La situación en el resto del mundo es
diferente: los sueldos que reciben los jugadores en Europa rondan entre los 12
a 20 mil euros por mes. El caso del equipo de vóley de Barcelona es asombroso: cobran
entre 20 y 35 mil euros por mes, más los premios que reciben de los torneos que
ganan.
A pesar de estas desigualdades, el vóley
amateur en Argentina aspira a crecer y tiene una perspectiva optimista hacia el
futuro. Las comisiones directivas de los clubes asumen el objetivo de lograr
convocar un mayor número de socios para seguir con la enseñanza de este
histórico deporte.
Fútbol, una cuestión femenina
El fútbol femenino en Argentina es
amateur y está organizado por la AFA. El 27 de Octubre de 1991 se disputó el
primer Campeonato de Futbol Femenino, que contó con la presencia de ocho
equipos y River Plate se coronó campeón.
El avance de este deporte se demostró
en el 2003, cuando la Selección Argentina de Fútbol Femenino se clasificó por
primera vez a la Copa Mundial Femenina de Fútbol (creada en 1991) y volvieron a
hacerlo en el siguiente, en 2007. En ambas oportunidades fueron eliminadas en
primera ronda.
Puesto que no hay liga profesional en
la Argentina, casi todas las integrantes del seleccionado son jugadoras
aficionadas. Su logro más importante es el primer lugar en el Campeonato
Sudamericano de 2006 en Argentina.
La situación de Latinoamérica es contrastante:
sólo Brasil ha desarrollado ligas femeninas de fútbol; y el campeonato
argentino tiene buen nivel, pero cuenta con poco apoyo e interés.
Tanto nadar para…
La natación comenzó a practicarse en
Argentina a partir de 1850 pero recién en la década del ´20 se transformó en
popular, impulsado por varios hitos: el cruce del Canal de la Mancha, realizado
por Enrique Tiraboschi; el paso del Río de la Plata, logrado por Lilian
Harrison, ambos en 1923; y la medalla de oro obtenida por Alberto Zorrilla en
los Juegos Olímpicos de 1928.
La participación de la mujer en este
deporte fue novedosa: la única integrante de sexo femenino en los Juegos
Olímpicos de Berlín 1935, Jeanette Campbell, obtuvo una medalla de plata.
La Confederación Argentina de Natación,
fundada en la década de 1970, está trabajando intensamente en la cuestión de
los deportistas amateur, y en 2012 son más de 2500 los atletas federados.
¿Cuánto cuesta nadar profesionalmente?
Los deportistas necesitan dos o tres sungas para entrenar por año, que tienen
un costo de 200 pesos; las antiparras valen 200 pesos y deben comprar dos: unas
claras y otras espejadas, para el sol; el gorro para correr sale 150 pesos, y
para entrenar, $90; y las mayas para competir cuestan 1500 pesos, y duran entre
seis y doce meses, dependiendo de la competencia.
El deporte, una forma de vida
Alberto Santiago es entrenador del
equipo nacional de natación. Pertenece al proyecto “Detección y Desarrollo de
Talentos Deportivos” y dedicó su vida al deporte.
Comenzó en el club Independiente como
nadador infantil y llegó a ser corredor de primera categoría. Entre sus logros
se encuentra el Campeonato Nacional en espalda y el Campeonato Argentino en
Aguas Abiertas.
A los 24 años empezó a competir en el
circuito mundial de aguas abiertas, que llegó a estar quinto en el ranking
mundial.
Trabajó como ayudante de técnico en
Independiente en la década del `70 y en el `80 asumió como jefe de equipo, hasta
2004, año en que se va del club porque “no había proyecto. Si el proyecto no
vale la pena no voy a perder tiempo de mi vida en eso”. En este momento recibe
el llamado del profesor Osvaldo Arsenio, uno de los directores de la Secretaria
de Deportes, convocándolo para dirigir el programa ya nombrado.
Actualmente entrena a seis nadadores.
El más conocido es Martín Pereyra, que clasificó a los últimos Juegos
Olímpicos. También están Martín Naidich y Esteban Paz, fondistas con logros a
nivel panamericano; Facundo Miguelena, el mejor pechista nacional de 200
metros; Manuela Morano y Belén García Nuñez, que pertenecen al seleccionado
nacional; y Joaquina Salgado, medallista en el último sudamericano juvenil.
“Ellos cobran becas de parte de la
Secretaría de Deportes y del ENARD (nota del editor: Ente Nacional de Alto
Rendimiento Deportivo); pero no viven de lo que hacen. Si es por la dedicación,
son ultra profesionales, porque se dedican plenamente a esto. El dinero de las becas
lo usan en suplementos, en ropa de competencia y en viajes”, cuenta Santiago.
A pesar de que el proyecto es
financiado, la situación no es tan sencilla en el día a día: “El material que
uso lo compro yo. Porque si espero que me lo dé el Estado, con toda su
burocracia, tarda un montón. Igual no me quejo, porque lo que ha hecho la Secretaría
de Deportes con Claudio Morresi a la cabeza, el profesor Arsenio y el ENARD es
meritorio. Siempre voy a trabajar y poner el hombro porque han hecho y hacen
muy buenas cosas, pero lo que no me dan me lo proveo, y allí saco ventaja a los
demás entrenadores”.
Él comanda todas las rutinas que
desarrolla el equipo, está con los nadadores constantemente: “Tengo que ser más
que entrenador, escucharlos, acompañarlos, compartir los triunfos y, sobre todo,
las derrotas. Es imprescindible, lo hago con mucho placer. Son como mi familia,
los adoro particularmente. De hecho, cuento con un psicólogo que me ayuda”.
El resumen de lo que representa el
esfuerzo que puede llegar a realizar alguien en el deporte es la experiencia
que comparte: “Ser entrenador de natación en este país implica un gran
sacrificio personal. No creo que nadie quiera dejar a su familia por tener un
campeón. Yo ya lo hice: vivo solo y mi hija también, no tengo
familia y no me interesa. En otro medio u otro país tienen el apoyo suficiente
detrás para que, si hay que hacer algo de biomecánica, se crea; si alguien
viene llorando, se lo manda al psicólogo. En esta disciplina siempre tenés que
estar vos. La entrega es permanente, sino, no funciona. Y mientras vea que mis
deportistas me responden con resultados o intensidad a lo que les
propongo, yo hago el esfuerzo.”
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¿Por qué lo haces?
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Estudie en la escuela y
universidad públicas, y es una manera de devolverle a mi patria todo lo que me
dieron. El reconocimiento lo encuentro
cuando me voy a dormir. Hago lo que hago por la satisfacción de hacerlo, me
gusta, me llena e intento siempre que las cosas salgan bien. Mi mayor dicha es
que fui a los Juegos Olímpicos de 2012 porque trabajé por alcanzarlo, me lo
merecía. Algunos van colgados.