jueves, 13 de diciembre de 2012

El principio del cambio


Por María Liz Siccardi y Pablo Rocha

El 25 de noviembre de 2009 la Cámara de Diputados de la Nación otorgó media sanción a la ley 26.573, que había sido presentado por la Secretaría de Deportes de la Nación y el Comité Olímpico Argentino. Una semana después, el 2 de diciembre, fue aprobada con 55 votos a favor en el Senado y promulgada el 21 de diciembre del mismo año por el Poder Ejecutivo Nacional. Esto dio lugar a la creación del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), que contó con un acto oficial en Parque Norte donde Cristina Fernández de Kirchner dio un discurso alusivo donde se encontraban presentes los principales impulsores del proyecto. En un informe especial del canal de televisión C5N, Gerardo Werthein - presidente del comité olímpico nacional - declaró que el proyecto representa, en líneas generales, “la dignidad de los deportistas”.

Así, en 2010, y bajo el lema “Un logro en equipo”, la entidad comenzó a funcionar como una estructura no estatal de gestión mixta, en la que el Estado y la organización privada colaboran en beneficio del deporte de alto rendimiento. Su objetivo es gestionar y coordinar apoyos económicos específicos para dar soporte en el entrenamiento y la capacitación de los atletas y promover el deporte nacional. Actualmente, la entidad cuenta con 1.659 becas asignadas, que incluyen deportistas de elite, juveniles y miembros del equipo técnico.

Sin dudas su función principal es de índole económica. No solo asigna becas a deportistas con el objetivo de que ellos puedan dedicar la mayor parte de su tiempo al entrenamiento y no tengan que preocuparse por conseguir el dinero para poder hacerlo, también complementa los subsidios entregados por la Secretaría de Deporte de la Nación para solventar los gastos que demanda la participación en competencias deportivas internacionales. Tanto los honorarios de entrenadores, técnicos y especialistas en ciencias vinculadas al deporte de alto rendimiento, como los elementos necesarios para la formación de los deportistas son afrontados por este ente.
El ENARD garantiza la cobertura médico asistencial de los deportistas y las personas que colaboran con su entrenamiento y solventa los costos de mantenimiento del laboratorio de control de doping.
Por fuera del aspecto financiero se encarga de arbitrar medidas orientadas al apoyo de los deportistas paralímpico e implementa planes, programas, proyectos y acciones a través de unidades ejecutoras públicas o privadas.

Para financiar esta iniciativa, la ley prevé un sistema basado en el aporte del 1% de todos los abonos que las compañías de telefonía celular facturen de sus clientes. Además, contempla un subsidio del estado que debe, preferentemente, provenir de los ingresos generados por el impuesto al juego. Su presupuesto actual ronda los 15 millones de pesos mensuales.

Dos años después de su creación, lleva invertidos más de 200 millones de pesos en becas, entrenadores, cuerpo técnico y demás gastos vinculados a la preparación de los deportistas para las competencias internacionales: equipamiento, cobertura médica y la organización de diversos torneos a nivel nacional.

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fueron la primera prueba de fuego luego de la creación y los resultados allí obtenidos resultaron realmente alentadores para el deporte nacional de alto rendimiento. A esta competencia clasificaron competidores en 25 disciplinas por primera vez en la historia y se obtuvieron cuatro medallas y diez diplomas en distintos deportes, esta es la mejor seguidilla de resultados de los últimos 50 años para Argentina. 

Al finalizar esta competencia con una medalla de oro el taekwondista Sebastián Crismanich declaró a la agencia de noticias Telam "El Enard me salvó la vida deportiva y mi futuro porque de la mano de lo que conseguí hoy se me van a abrir muchas puertas para que pueda cumplir mis objetivos y mis sueños que tengo fuera de lo deportivo".

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